jueves, 21 de febrero de 2013

Zaragoza-París-Zaragoza

París ha sido este año el destino del viaje de 3º de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Zaragoza. Dejamos un Ebro que crecía al mismo tiempo que la preocupación de los pueblos ribereños, y nos encontramos un Sena cargado también por las lluvias de las últimas semanas, que escondía bajo sus aguas los muelles y los paseos de su ribera urbana. En cierta medida, el Ebro es uno de los pocos elementos que nos permite comparar la escala de nuestra pequeña ciudad con algunas grandes ciudades europeas, y las recientes intervenciones en sus riberas, con un alto grado de naturalidad y compatibilidad de usos urbanos con su régimen de inundaciones periódicas, son uno de sus grandes atractivos. Curiosamente, además del color del agua y de su embate contra los tajamares de los puentes antiguos en Zaragoza y París, otros elementos más anecdóticos, como los carteles de promociones residenciales, ponen de manifiesto cierta similitud en los procesos de revalorización de los espacios vinculados a los márgenes fluviales en ambas ciudades.



Ebro/Zgz y Sena/París. 02'2012
Transcurridos ya casi 17 años desde la construcción de la Biblioteca Nacional de Francia (Dominique Perrault, 1996), la operación Rive Gauche en Paris es uno de los grandes proyectos de recualificación urbana que se están llevando a cabo en Europa, una compleja intervención de 225 hectáreas junto al Sena. Esta debía ser por tanto una de nuestras visitas obligadas, y contábamos además con la compañía de nuestro amigo José Ignacio Vila, perfecto anfitrión y experto conocedor de la metamorfosis urbana que experimenta la ZAC 20, los terrenos ferroviarios de la Gare d’Austerlitz.

Aunque algunas zonas se encuentran todavía en fase de obras de cubrimiento de los ramales ferroviarios, pudimos comprobar el grado de madurez alcanzado por otras áreas, como el barrio de Masséna, al sur de la Biblioteca, entre la calle Tolbiac y el bulevar Masséna. Este barrio, diseñado por el estudio de Christian de Portzamparc en 1995, ha incorporado finalmente a su diseño definitivo algunos edificios heredados de la condición ferroviaria y logística preexistente, como los edificios de Grands Moulins (Georges Wybo, 1921) y Halle aux Farines (Denis Honegger, 1950), hoy reconvertidos en espacios y aularios de la Universidad París-Diderot. Más allá de la cercana presencia de la Biblioteca Nacional, este complejo universitario es el verdadero motor de Masséna, e incluso ha provocado el traslado a este barrio de algunas librerías parisinas de prestigio. El conjunto formado por estos dos grandes contenedores y el parque central del barrio, en continuidad con los espacios del Sena, es uno de los aciertos del proyecto.
Barrio de Masséna
En efecto, Les Jardins des Grands Moulins (Ah Ah Paysagistes), de 12.000 m2 de superficie, poseen una interesante sección transversal que, resultado de las cotas de los nuevos túneles ferroviarios, conforma finalmente un espacio protegido del viento y bien orientado hacia los nuevos equipamientos y hacia el Sena. Nada que ver con el espacio que queda entre los cuatro “libros abiertos” de 80 metros de altura de Perrault, azotado por el viento y sin los necesarios usos urbanos que posee este parque-plaza de barrio.

De este espacio amplio, situado en el centro de un barrio de gran densidad, participan un sinfín de edificios situados en las manzanas colindantes, en una interesante aunque heterogénea configuración. Las investigaciones de Portzamparc han dado como resultado una manzana abierta, con un sistema de ordenación que a la vez que garantiza la legibilidad de la calle, establece una relación fluida entre el parque y las calles con los volúmenes y espacios interiores. Una propuesta que funciona especialmente bien si se trata de edificios de oficinas, el uso al que se destina el 35% de los 337.000 m2 de superficie construida del barrio. De hecho, la heterogeneidad formal del barrio, resultado de la participación de unos 30 equipos de arquitectura diferentes, es reflejo de una apuesta indisimulada por una mezcla de usos: además del considerable porcentaje de oficinas, los usos universitarios representan también casi el 33% de la superficie construida, el comercio un 11%, y el uso residencial tan solo el 20% del total.

A estos aciertos en la ordenación general, en los usos y equipamientos, y en una arquitectura de buen tono, se le ha sumado más recientemente la línea de tranvía T3 Tramway des Maréchaux o TMS, que circula por el perímetro de la ciudad y que es la primera línea de tranvía que circula intramuros desde que se desmantelaran en 1938. Como en muchas otras ciudades, también en este caso el tranvía ha servido como herramienta para recualificar y transformar el paisaje de los bulevares que atraviesa y las calles adyacentes. En este caso, la actuación urbanística y paisajística (Antoine Grumbach, Arqto. y Michel Desvigne-Louis Clair, paisajistas, 2006) se ha visto reforzada además con un ambicioso programa de instalaciones artísticas.

El tranvía, las operaciones de transformación de amplios espacios ferroviarios, o las actuaciones de recualificación de los espacios de las riberas de los ríos urbanos parecen ser recurrentes en muchas ciudades, universos comunes en el panorama urbanístico actual. Así ocurre en Zaragoza, con la línea 1 del tranvía, que en breve completará su trazado con la puesta en funcionamiento del ramal norte, o con los terrenos de Portillo-Delicias, en fase de preocupante hibernación, si no fuera por el esperanzador progreso de las obras del Caixaforum (Carme Pinós).


El tranvía T3 en Masséna
Sin embargo, lecciones como las que nos aporta el dinámico barrio de Masséna no deben caer en saco roto. Su apuesta decidida por un barrio con una eficaz mezcla de usos, con una efectiva recuperación y puesta en valor de edificios del patrimonio industrial, son todavía decisiones que no han encontrado su sitio en Zaragoza, en donde la insistencia en desarrollos monofuncionales y con un excesivo determinismo tipológico, con escaso margen para la flexibilidad normativa y arquitectónica, impide contar con soluciones exitosas como las que hemos disfrutado en París.
 
3º de Arquitectura - EINA Universidad de Zaragoza en Villa Saboya
El tranvía nos llevó desde Masséna hasta la Ciudad Internacional Universitaria, donde visitamos el Pabellón suizo (1933) y la Casa de Brasil (con Lucio Costa, 1959), de Le Corbusier, indiscutible protagonista de nuestro viaje, a la vista de las encuestas realizadas a los estudiantes al regreso de nuestro viaje. En LC, y por supuesto en otras muchas cosas, París no tiene rival.


Pablo de la Cal


miércoles, 20 de febrero de 2013

París no se acaba nunca: entre “Paris contemporain” y “Paris 2020”

“París no se acaba nunca”, la frase es de Hemingway, aunque el libro del mismo título es de Enrique Vila-Matas, quien evoca su estancia en París a principios de los años 70 en su visita treinta años más tarde. Efectivamente, en cualquier visita a la ciudad, la sensación que siempre tenemos es que París es inabarcable. París no puede visitarse en menos de una semana, tampoco en menos de un mes ni de un año. Tampoco cabe en un libro, ni en el excelente Centro de documentación urbana que es el Pabellón del Arsenal.

Vamos con el libro, de Simon Teixer, “París contemporain. De Haussmann a nos jours, une capitale a l’ere des métropoles. Architecture et Urbanisme”, es el título de una importante publicación que aborda, de forma exhaustiva e intencionada, los últimos 100 años del urbanismo y de la arquitectura urbana parisina.


Teixer comienza su monumental trabajo aludiendo a una reflexión de J.C. Forestier a principios del siglo “algunos americanos dicen que París es una finished city, una ciudad acabada. Lo cual puede entenderse de dos maneras: una ciudad terminada y perfecta o una ciudad “acabada” (finie) que, después de haber alcanzado su apogeo, no puede más que declinar”. El autor se interesa por las permanencias y los cambios en las formas urbanas, reconociendo que el siglo XX parisino ha estado marcado por la reflexión constante sobre la forma urbana. Arquitectos y urbanistas no son, evidentemente, los únicos creadores de esas formas, habría que tener en cuenta a ingenieros, funcionarios, políticos, promotores, etc. Pero la obra no puede abarcar todos los actores que hacen la ciudad y se centra en los primeros, aunque también aparecen los políticos sin los cuales es casi imposible entender los procesos urbanos. No se trata tanto de historia urbana “en la medida que no se pretende conjugar la historia de los proyectos y realizaciones con la historia de las prácticas asociadas”. A pesar de la prudencia y el rigor de la aproximación, el autor apunta hipótesis de gran interés para conocer en profundidad el urbanismo parisino. La obra se estructura en tres periodos y siete capítulos que responden a la vez a rupturas políticas y a mutaciones en la forma de entender la ciudad, todo ello “sin ceder al cronomorfismo”.
E. Henard, Proyecto para la Exposición de 1900 (1894)
 
El primer bloque, “1894-1940. Una métropole en projets”, da cuenta de numerosos proyectos, muchos de los cuales no serán realizados. Pero esa es un rasgo de lo que ocurre durante todo el siglo: una intensa reflexión sobre el futuro de París. El primer capítulo, aborda numerosos temas, desde las estrategias basadas en la higiene y el pintoresquismo, al fin del haussmanismo y el retorno de la arquitectura autónoma, o al papel fundamental de la Exposición de 1900, a partir del concurso de 1894. Este episodio marcará el devenir del Oeste de París, sin dejar monumentos tan espectaculares como la anterior, la torre Eiffel de 1889, pero con un impacto muy superior en la ciudad, con el conjunto majestuoso y funcional y la articulación de las dos márgenes del Sena. La “Teoría y práctica de la ciudad moderna” y las grandes obras del periodo de entreguerras se abordan en los otros dos capítulos que analizan el periodo.

 
La Defense 1965
El segundo periodo, “1940-1974. Les métamorphoses de París”, trata de los “años malditos”, los “Trente Glorieuses”, lo cual constituye una toma de posición del autor frente a otros que conceden mayor atención al periodo anterior a la segunda guerra. Una de las grandes cuestiones de ese periodo, que en España llamamos “desarrollista”, es la de la violencia con la cual se llevan a cabo las renovaciones urbanas, tratando de profundizar en las verdaderas causas, tanto políticas como “doctrinales”. En este sentido, destaca el papel de algunas “personalidades fuertes” como Bernard Lafay (responsable municipal en los años 50) y su arquitecto de confianza Raymond Lopez, autor del “plan Lopez” de 1957 y de diversas propuestas de modernización de París, como la torre Montparnassse o la operación del Frente del Sena; o su sucesor Michel Holley, arquitecto nombrado por De Gaulle delegado general del Distrito de París y director del Schema directeur d’amenagment et d’urbanisme de la Région parisienne (SDAURP), que fija los ejes preferentes de desarrollo, los emplazamientos de las Villes Nouvellee y las infraestructuras de transporte. También autor del ambicioso proyecto de ordenación del sector de Italie, una “ciudad nueva” dentro de París (1968, ahora objeto de una exposición monográfica sobre el conjunto “Olympiades”). Otros episodios urbanísticos protagonizan la transformación radical que París experimenta en este periodo: La Defense, Les Halles, pero también las creación de los sectores protegidos, especialmente el barrio del Marais, a partir de la Ley Malraux de 1962.
Plan-programa para el Este de París
 

El último bloque, “1974-2010. París aux cent visages”, analiza de forma sistemática las transformaciones más recientes de la ciudad, a partir de los ZAC (zonas de ordenación concertada), también de los Grand Traveaux iniciados por Miterrand. El rechazo del “urbanismo de torres y bloques”, el retorno de los barrios, las nuevas ideas de ciudad del Atellier parisien d’urbanisme (APUR). Esta última agencia representa bien el cambio de responsabilidades respecto a los arquitectos y tecnócratas que antes habían protagonizado las estrategias urbanísticas. La progresiva imposición de los nuevos paradigmas, especialmente la concepción compleja de los proyectos urbanos y la atención a las especificidades morfológicas de París son destacadas en relación a las operaciones llevadas a cabo en la década de los 80. Los debates y las decisiones en torno a la renovación del centro de París, una vez demolidos los pabellones de Les Halles, en 1971, resultan esclarecedores con la combinación de la idea de foro o plaza central de París y nudo del sistema de transporte urbano y metropolitano: “RER, fórum, jardín”. Estrictamente coetánea, la operación Beaubourg, compensa los errores cometidos en Les Halles. El “tiempo de los Grands Projets”, también es el de la creación de un nuevo sistema de espacios verdes (150 parques, entre los cuales los nuevos de Villette, Bercy, Citroën, Martin-Luter-King). El gran programa para el Este parisino, lanzado en 1983, se explica en clave de reequilibrio y de reconquista social de las áreas más desfavorecidas de la ciudad. La gran transformación del sector Paris Rive gauche, basada en la reconversión de espacios industriales y ferroviarios permite establecer comparaciones con las transformaciones experimentadas en otras ciudades, aunque la articulación entre grandes proyectos como el de la Biblioteque national de France (1998) domina el barrio central de Tolbiac, pero es también el motor de la mayor operación de las últimas décadas (junto con La Dèfense, el Frente del Sena y el barrio Olympiades).
 

Las reflexiones finales sobre los debates actuales en torno a “los paisajes de París y la memoria”, las “tentaciones de la altura”, con la proliferación de nuevos proyectos de edificios en altura, la recuperación y recualificación de los espacios públicos, o las reacciones a las tendencias hacia la configuración de una “ciudad-museo” en el centro de la aglomeración de casi 9 millones de habitantes, son más que pertinentes. En particular, las que insisten en la naturaleza de los ciclos urbanos o de “ese material primordial que es el tiempo para la ciudad, no sólo el de la fabricación sino también el de la aceptación de las concepciones urbanísticas. La alternancia entre el “ciclo de la memoria” y el “ciclo del progreso” está en la base de las propuestas para París 2020, en las que resultaría contradictorio pensar en un “urbanismo duradero”, precisamente en un momento de aceleración del tiempo y de los procesos urbanos.
Paris Rive Gauche

En cualquier caso, para conocer los proyectos en curso y los de Paris 2020, es mejor acercarse al Pavillion de l’Arsenal, un centro de documentación que cumple ahora 25 años y que se ha renovado sustancialmente. En particular, la disponibilidad de una gran base de datos con documentación gráfica y cartográfica exhaustiva, permite conocer a fondo los numerosos planes y proyectos que, con las debidas correcciones, configurarán la ciudad de los próximos años. La “maqueta numérica”, un dispositivo de tecnología avanzada realizado en cooperación con Google y JC Decaux, nos muestra planos y vistas 3D de los proyectos…casi mejor a distancia que en el pabellón. Aunque eso no es excusa para visitar la ciudad, única manera de tomar el pulso a una ciudad que no se acaba nunca.

Referencias
Simon Texer, París contemporain. De Haussmann a nos jours, une capitale a l’ere des métropoles. Architecture et Urbanisme” (Parigramme, 2012)

Pavillon de l’Arsenal www.pavillon-arsenal.com

Paris 2020 www.parismetropole2020.com

Javier Monclús